Le había prometido ser a sus cuotas hasta que la muerte los separe, amarla de todo corazón en la salud y la enfermedad de hacer de su unión una espléndida salida, y vivir su destino profundamente, su vida... Vivieron cada día intensamente, enfrentándose los obstáculos y los tormentos educando a sus niños por su amor, para los impregnado de su valor a todos los días. El tiempo se es pasa como un reloj de arena, teniendo constantemente en sus miradas el fuego consagra Que graba cada recuerdos en ellos, Creciendo siempre en amor y feliz... Vinos el día en que la enfermedad los separó, hasta el último suspiro no la dejó Guardando hasta el final las estrellas en el fondo de sus ojos, entrelazándose olvidando los adioses... Porque todos los dos sabían perdidamente, que pronto o tarde se encontrarían para comtemplar de nuevo juntos sus dedicaciones, Sus niños, su destino y esto a nunca. Sus reencuentros no serán para mañana, el tiempo de su despegue fue prematuro pero aún y siempre se lo percibe con mucho, Su fuego consagra de su amor, su orgullo Viviendo tiene nunca en el alma de este hombre, Que sonrée a cada recuerdo que vuelve de nuevo... Agradeciendo miles y una vez todos los dioses de este mundo, haber tenido el valor de pedirle su mano...